ONCE AÑOS DE EMPRENDIMIENTO

11 años han pasado volando.  Parece que fue ayer nuestra primera reunión en una cafetería en Obarrio, donde mi socia y yo jugábamos ping-pong con algunas ideas de negocios. “Un servicio de lavandería a domicilio sería interesante, pero esos costos iniciales son tan altos…¿qué tal una guardería? las madres de nuestra generación la pasan difícil consiguiendo cupos para sus hijos…¡una casa de cuidados para ancianos es muy necesaria! Donde puedan pasar dignamente y con calidad sus años dorados...” Docenas de posibilidades fueron concebidas, consideradas y descartadas en esos primeros meses de grandes planes.

Las dos trabajábamos a tiempo completo en empresas excelentes y estábamos cómodas y felices. Sin embargo, hay una magia irresistible en la posibilidad de crear algo desde cero, una aventura sin mapa.  La incertidumbre, el riesgo y la adrenalina son motores para el emprendedor.  Una cosa tuvimos clara desde el principio:  crearíamos algo que realmente agregara valor a nuestro entorno inmediato. Haríamos el bien. Seríamos siempre confiables y nuestro producto o servicio sería de calidad. O no haríamos nada.

La idea de abrir un estudio de Pilates no fue obvia desde el principio, pero ya había comenzado a practicarlo y me empezaba a enamorar de esta manera de hacer ejercicios. Por muchos años tomé clases de danza, participé en ligas de fútbol y flag football, era frecuente en el gimnasio, es decir, siempre me ha gustado estar en movimiento. Pilates era diferente: retador, difícil y a la vez suave, controlado, seguro, relajante.  En vez de salir exhausta, salía energizada y eso sí que era algo nuevo para mí.

Una vez decidimos que este sería nuestro proyecto soñado, las cosas fluyeron y rápidamente estábamos inaugurando nuestro primer The Pilates Studio en Marbella en febrero de 2009. Esta es nuestra casa matriz, universidad de emprendimiento y centro de capacitación al estilo “errores y aciertos”. Por 5 años consolidamos una base de clientes leales que nos dieron la confianza para abrir un segundo local en San Francisco y luego un tercero. De la mano de ellos y de nuestras (nada menos que estelares) instructoras, queremos continuar llevando nuestros servicios a más comunidades donde podamos agregar valor.

Es cierto que no es fácil mantener a flote, mucho menos próspera, una empresa nueva.  Es cierto que la competencia es férrea y las tendencias y gustos del mercado objetivo cambian. Frente a esas dificultades naturales, nuestra respuesta ha sido consistentemente la misma: ¡consistencia! Nos enfocamos en Pilates y en eso, apuntamos a ser los mejores. No nos hemos distraído, porque sabemos lo que nuestro cliente espera: que sus clases siempre sean impartidas por una fisioterapeuta idónea capacitada en Pilates o Yoga (y agrego: de buen carácter y entrenada hasta los dientes) que lo cuide y le exija hasta donde sabe que puede. 

Suena a cliché, pero realmente nuestro Studio sí es como una familia. Hacemos y celebramos ocasiones juntos, somos unidos y nos apoyamos en las buenas y en las no tan buenas. Buscamos el éxito mutuo. The Pilates Studio es un lugar donde nos sentimos bien, un refugio del vertiginoso estilo de vida moderno.

A nuestros clientes: nunca serán suficientes las gracias por habernos honrado con sus visitas desde antes del amanecer hasta la noche, 6 días a la semana, por más de 11 años.