Mis primeros 108 saludos al sol

EXTRACTO DE ARTÍCULO PUBLICADO EN http://www.yogakevala.com
EL 18 JUNIO, 2018 AMPARO
 
Los 108 saludos al sol es un ritual que se realiza con diferentes propósitos. Se suele realizar en los cambios de estación para renovar energías vitales o para iniciar o finalizar un ciclo. 

Desde que descubrí este ritual quise hacerlo, pero esperé al momento más oportuno. Imaginaba que iba a ser duro pues son 108 saludos, sin descanso y en un tiempo limitado. La verdad que estaba tan metida en mi misma que no pregunté ni en cuanto tiempo lo hicimos, pero más o menos calculo que entre 40-45 minutos. Es un ritmo alto.

Decidí hacerlo con la guía de tres mujeres maravillosas, cada una nos transmitía una energía diferente, pero las tres increíbles. 

Cuando empezamos con los saludos, los primeros 30, notaba mucha tranquilidad. Estaba tan concentrada en coordinar mi respiración con cada paso de los saludos al sol que no era consciente de mucho más. Pero según avanzas llega el cansancio, el dolor de piernas, sudas…bueno creo que nunca he sudado tanto. Normal que limpies energías porque dejas salir todo. Pero miras a tus compañeros y ves que continúan y que están tan cansados como tu y esa energía se contagia. Cambia el guía y ya sabes que llevas más de la mitad…pero eso quiere decir que aún queda mucho, estás muy cansado y te cuesta coordinar cada vez más la respiración con los pasos.

Entonces mi mente para un momento y pienso: si quieres acabarlos tienes que recuperar tu respiración y volver a coordinarla. Ahí fue cuando entré de verdad en ese estado meditativo. Solo pienso en ese momento, no hay nada ni nadie más, solo yo, mi respiración y mis movimientos. Ya no miro a mis compañeros, ya no pienso en el cansancio y mi respiración cada vez más agitada empieza a calmarse a pesar de no haber bajado el ritmo.

Pues después fue un momento tan único, relajante, calmante. Un momento de volver y reflexionar sobre lo que había sentido. Sentí que había soltado mucho de lo que llevaba dentro. Tenía tranquilidad y verdadera paz. Esa mezcla de endorfinas por el esfuerzo físico y de las mejores meditaciones que he tenido.

Los días posteriores, obviamente quedaron agujetas y dolor de cuerpo, pero con mucha energía y ganas de hacer muchas cosas. Noté mucho desbloqueo en muchos aspectos de mi vida y esa sensación de calma se prolongó durante muchos días.

Por eso de verdad, si tienes la oportunidad, aprovecha este cambio de estación el 21 de septiembre y prueba los 108 saludos al sol. Namasté.


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